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Durante cuatro días, se paralizó
la producción de granos porque no alcanzaba la energía para abastecer la
principal feria de producciones alternativas del país. Un pueblo donde no
hay desempleados. Una zona donde la soja, el maíz y el trigo comienzan a
ceder espacios a los conejos, arándanos, aromáticas, hongos, yacarés o
productos de apicultura... Y donde, curiosamente, también florece la
fabricación de ataúdes y de chalecos antibalas.
Chabás, ubicada a 80 km al suroeste de Rosario y declarada capital
nacional de las producciones alternativas por el Senado, no es un sitio de
otro mundo. Está en Argentina y por eso sufre, a pesar de los halagüeños
resultados de su movimiento emprendedor, las contradicciones de un país
donde crecer pareciera un pecado.
En mayo del 2005 se celebró otra edición de la Feria Nacional y Seminarios
de Producciones Alternativas (FESPAL), después de ser visitada por 40 mil
personas que compraron la totalidad de los productos exhibidos y
asistieron a diferentes charlas de capacitación.
Este año, FESPAL decidió no sonrojarse: montó una carpa empresarial con el
objetivo de diferenciar a ocho emprendimientos regionales que en menos de
cinco años lograron constituirse como verdaderas empresas, y abrió
espacios especialmente dedicados a los emprendimientos juveniles.
Alfajores Carúñe, por ejemplo, comenzó vendiendo 10 docenas de alfajores
por semana y hoy ya comercializan 250 en 27 variedades. Su titular, José
Guida, comenta que a partir de FESPAL "logramos identificar las
herramientas de reconversión empresarial para acceder a diferentes
mercados. Nuestra empresa ya cuenta con una planta de producción de
alfajores y pastas frescas en la localidad de San Gregorio en Santa Fe”.
También los “Dulces y Mermeladas de Rutk Sager”, demostraron que con un
poco de ingenio y estrategia se puede alcanzar un nivel de rentabilidad
aceptable. Desde Venado Tuerto, la firma comenzó a producir alimentos
artesanales hasta que identificaron una gran demanda insatisfecha de
envases pues los proveedores privilegiaban a las grandes compañías.
Hoy, la firma también vende 60 mil frascos por año, con una ganancia neta
que se aproxima a los 480 mil pesos por temporada. Y son los principales
abastecedores de regalos empresariales del laboratorio farmacéutico Roche
y una importante cadena inmobiliaria de Buenos Aires.
Para lograr una mayor profesionalización, acceso a mercados, rentabilidad,
valor agregado y sustento en el tiempo, la Comuna afirma que la única vía
posible es integrarse en cooperativas.
Miguel Ángel Arias, de la Asociación de Conejos La Llanura en Santa Fe,
comentó en el evento que a pesar de la baja reciente del precio pagado al
productor, no declinó la demanda ni los precios del conejo en Europa.
"Ellos desean comprar conejo argentino porque tiene mejor imagen de
calidad que la carne china", afirma. "Los productores tienen que
organizarse, así podremos afrontar los costos de participar en eventos,
ganar en volumen y negociar conjuntamente. Tenemos que pensar como
empresarios".
Otra dificultad recurrente es el acceso a financiamiento: "El Estado no
esta preparado para satisfacer las necesidades de los emprendedores, ni a
nivel financiero ni impositivo", señala Osvaldo Salomón, presidente de la
Comuna local. Una de las modalidades en evaluación es el fideicomiso, para
lo cual desarrollan un proyecto con el INTI para producir maíz colorado
asociando productores que aseguren la producción y reciban la semilla a
precios económicos.
Chabás aporta 15 millones de pesos por año en concepto de retenciones más
otros impuestos, mientras que el presupuesto local para atender las
obligaciones de gobierno y apoyar programas como los de FESPAL no supera
los 2 millones y medio. Actualmente, el crecimiento de la zona está
amenazado por la escasez de energía y la falta de rutas. El costo del
transformador eléctrico que necesita Chabás para seguir creciendo
representa dos años de presupuesto de la Comuna.
"No pedimos tanto como eliminar las retenciones pero sí que vuelvan en
obras públicas. Está bien ser solidarios con el resto del país, pero
también que sean solidarios con nosotros. Si no, ya no podemos crecer
más", sostiene Salomón.
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