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En los años cuarenta, la revista Chacra predecía lo
que es hoy el negocio agroalternativo más rentable: la exportación de
arándanos. En 1932, la Dirección de Agricultura proponía que también se
ofreciera espárragos argentinos a Londres y Estados Unidos: "mercados muy
exigentes pero que pagan excelentes precios", anotaba entonces el técnico
Abelardo Piovano.
Los cultivos perecederos que pueden producirse en Argentina cuando en el
hemisferio norte faltan, son una oportunidad poco aprovechada hasta el
momento. En el caso del espárrago, se suma una ventaja: a diferencia del
arándano, hay un mercado interno mucho más robusto y conocedor de cómo
prepararlo y consumirlo.
En una publicación dirigida a capacitar a los “productores contraestación”,
el mismo especialista afirmaba en 1935: “La exportación de estos productos
nobles (…) debe merecer la atención de los productores. A ellos
especialmente va dirigida esta publicación, como un estímulo y una ayuda
que, al orientarles en la explotación de los mismos, habrá de evitar que
se continúe con improvisaciones que además de resultar perjudiciales a sus
intereses, determinarían envíos que causarían mala impresión en los
mercados destinatarios".
El espárrago es una hortaliza originaria de las costas del Mar
Mediterráneo que se consume desde hace dos mil años y siempre fue
considerada una especialidad culinaria de alto valor. Además de la venta
en fresco, también se puede procesar industrialmente: congelado,
deshidratado o al natural.
Hay espárragos verdes y blancos. Actualmente se estima que se vende tanto
de uno como del otro en el mercado interno. Lo mismo ocurre en Europa,
donde también y de manera gradual el consumo de la variedad verde ha ido
en aumento aunque tradicionalmente el 90 % de lo exportado fue blanco.
Ésto se atribuye a sus características culinarias que permiten obtener una
mayor diversidad de platos y un sabor más suave.
Los deslices argentinos
Aunque la Argentina fue pionera en exportar productos frescos de alto
valor, aprovechando el mercado internacional de contraestación, al parecer
las grandes extensiones para producir cereales, carne y leche tentaron más
por su mayor facilidad de manejo. Otros países como Perú, Chile, Nueva
Zelanda o Sudáfrica tomaron la delantera en exportar frutas u hortalizas a
Europa o los EE.UU. justo cuando allá escasean.
En 1990, Argentina llegó a tener 5000 has de espárragos pero a partir de
la convertibilidad comienzan a declinar. La Revista SuperCampo lo
planteaba recientemente:
"La paridad cambiaria indudablemente aumentó nuestros costos en dólares,
en relación a nuestros países competidores (Chile y sobre todo Perú), pero
no nos sacó de carrera. El espárrago continúa siendo un muy buen negocio,
pero sólo para aquellos que lograron hilvanar los distintos ítems que
hacen a éste negocio, ya que la mencionada paridad, destapó uno a uno los
errores que se estuvieron cometiendo y quitando el margen de error que
hasta allí se estaba usufructuando. Hoy no hay error que valga, porque
significa pérdida de dinero".
Caro y costoso
Plantar una hectárea de espárragos cuesta como promedio 1200 USD entre
costos de semilla, preparación del suelo, fertilizantes y mano de obra. En
cuanto a precios, en el mercado interno son muy variados. Al principio y
al final de la producción son más elevados alcanzando los 3 ó 4 pesos el
kilo y en plena temporada, baja hasta un peso.
Los valores de exportación rondan los 4 ó 4,50 euros por caja de cinco
kilos. “Perú es el principal exportador mundial de espárragos, con unas 22
mil has mientras nosotros tenemos 2 mil”, comenta César Molinas,
Presidente de ArgenFresh, empresa dedicada a la exportación de hortalizas.
“Ellos poseen mano de obra muy barata y condiciones climáticas excelentes
en las zonas de producción. Cosechan durante todo el año pues en el
desierto hay una suerte de primavera constante”.
El también exgerente de la firma esparraguera ESPRO de Mar del Plata,
valora que Argentina puede competir con Perú por calidad. Además, “tenemos
algo fundamental que ellos no tienen: desarrollo de la logística y
conexiones aéreas con vuelos diarios con los mercados europeos y
norteamericanos”.
“Ser productor, empacador y exportador al mismo tiempo quedará para los
grandes que puedan invertir como mínimo en 100 has y todo lo que lleva
montar una planta de empaque”. La modalidad, dice, está cambiando y apunta
a la especialización de cada actor de la cadena.
Apuntes a campo
El espárrago se desarrolla bajo tierra y por tanto, carece de problemas
como heladas y granizos, y está preparado para soportar sequías
prolongadas. Eso sí, el cultivo requiere de un suelo propicio para que
pueda desarrollarse el rizoma, terreno aireado y drenado (arenoso). El
mayor inconveniente que presenta la actividad, como casi todas las
intensivas, es la mano de obra pues la cosecha es totalmente manual hasta
el momento.
Molinas conoce que se están haciendo ensayos con siembra directa en
Argentina y otros países. Sin embargo, “hoy por hoy, lo más seguro es la
plantación por arañas o coronas (raíces). Los costos de la semilla varían
entre 700 USD el kilo que contiene cerca de 40 mil semillas. Y cada kilo
de semilla rinde aproximadamente para 1,7 has en dependencia de la pericia
del agricultor, el marco de plantación, la densidad plantada, etc.”
Diversificar la inversión
¿Qué horticultor común posee un hidro-cooling y una cámara frigorífica?,
¿o una cinta transportadora para clasificación y disco cortador?, ¿cuántos
productores de hortalizas pueden trabajar con la facilidad e higiene que
brinda un galpón de empaque para exportación?
Las instalaciones funcionan a tope durante 90-100 días solamente y el
resto del año están totalmente desaprovechadas. Es aconsejable distribuir
estos costos en otros cultivos y aprovechar infraestructura y personal
existente el mayor tiempo posible a lo largo del año. Son retos a salvar
por quienes deseen dedicarse a la producción de espárragos, o quienes ya
posean las instalaciones y quieran diversificar su producción sin disparar
los costos.
PUNTOS CRÍTICOS
• Ubicación geográfica del campo en relación a Ezeiza. Si la distancia al
aeropuerto es grande, se debe justificar con excelentes ventajas,
traducidas en aumento de porcentaje de exportación.
• Elección del lote donde se desarrollará el cultivo. Además de tener las
características adecuadas para el cultivo, debe estar cercano a una cinta
asfáltica.
• Obtención de un producto de muy buena calidad y altos rendimientos.
• Sanidad del cultivo. Este es uno de los puntos claves que ha afectado a
muchísimas esparragueras, aumentándole los costos de producción y
sacándolas de carrera.
• Cuadrillas de cosecheros eficientes.
• Galpón de empaque dotado de las comodidades necesarias
• Know how para presentar un buen producto.
• Empacadores eficientes
• Manejo óptimo de poscosecha
• Comercialización con compradores variados en el mercado externo e
interno
Fuentes: INTA EEA San Pedro, ArgenFresh, Revista
SuperCampo.
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