DEL ROMANTICISMO A LA ACCIÓN
Concretar una idea con valor comercial es el reto de todo emprendedor
-Por Elina Moreno, periodista de Agroalternativo. Revista El Federal, julio 2007-


Hay quienes destilan esencias en medio de un campo donde también ofrecen alojamiento, o desecan flores para turistas que buscan algo natural que regalar y se encantan con verlas almacenadas en el techo de la casa. O los que organizan compras a personas con poder adquisitivo o descubren en la alimentación natural una veta de alto valor agregado a futuro.

Según el Ing. Ind. Benito De Miguel, especialista en desarrollo de planes de negocios, “la concepción de productos nuevos es uno de los pilares fundamentales para las empresas”. Puede ser una innovación total, es decir algo que no existe en el mercado, o una creación que aporta algo nuevo a un producto. Como sea, la innovación siempre es importante a la hora de iniciar o mejorar un negocio.

Un negocio puede nacer y continuarse por herencia o tradición familiar. También desprenderse de un emprendimiento en marcha, o como diversificación de un rubro. Todos necesitan de una primera idea y la clave cuando ésta surge es saber explotarla.

La pregunta es cómo se desarrollan nuevos productos. De Miguel sugiere tener en cuenta varias etapas, en este caso las dos más importantes son: fijar los objetivos del producto (y de la empresa, claro) y buscar instancias para generar ideas, discernirlas y valorarlas.


Flores para disecar

Alejandro Camañ es propietario de Sukal (www.sukalarteyflores.com.ar), un establecimiento ubicado en la ladera del cerro Piltriquitrón a 3 kilómetros de la villa turística El Bolsón. Junto a Andrea, su mujer, y sus dos hijos cultiva flores para disecar y recibe a visitantes extranjeros.

Después de trabajar en un banco que lo hacía mudarse cada tres años de ciudad junto con su esposa e hijos, este emprendedor decidió cambiar de vida. “Era algo que veníamos proyectando hacía tiempo, fue una decisión familiar”, explicó Andrea.

En enero de 2005 Alejandro viajó al sur buscando su lugar en el mundo. “Nunca nos imaginamos que íbamos a terminar cultivando flores, de hecho tuvimos que aprender de cero el manejo del negocio, pero es parte de lo que siempre soñamos: armar nuestra propia empresa”, afirmó.

La explotación florícola que existía en el lugar estaba un poco abandonada. Ellos parquizaron todo el predio y retomaron la producción como un atractivo más para el emprendimiento turístico. Así se lanzaron al servicio de hostería familiar orientada al turismo internacional, principalmente, y a la floricultura.

Actualmente la familia Camañ produce flores secas que comercializa a granel o como arreglos artesanales en la región y Buenos Aires. Y en la cabaña con vista al parque y a las montañas pueden hospedarse hasta 4 personas. De ejecutivo bancario a productor rural, Alejandro afirmó que “no hay secretos sino convicción”.


Chicas fashion

Victoria Grunberg y Leila Nahmod de 25 y 26 años, son dueñas de Planners & Co. (www.plannersandco.com), una pyme que hace unos dos años organiza eventos en su división Ideal Events, meta original del emprendimiento, y brinda el servicio de personal shoppers, división que llamaron BiBa (buying in buenos aires), apuntando al turismo extranjero de alto poder adquisitivo y marcado perfil de consumo.

En la primera fase propuesta por De Miguel “se trata de establecer los objetivos que se persiguen a la hora de desarrollar un nuevo producto. Para ello hay que tener en cuenta la línea de productos a desarrollar y el mix o conjunto de productos”. Planners & Co. tiene dos líneas de trabajo bien definidas complementarias a los objetivos de la empresa.

“Nos conocemos del colegio, pero recorrimos caminos profesionales distintos. Eso nos sirvió mucho porque cada una aportó contactos y experiencia en campos diferentes, así logramos integrarnos en el momento y lugar justos”, contó Victoria, Lic. en Relaciones Públicas.

Leila cursó unos años de Relaciones Públicas, fue productora de TV y hoy estudia Comunicación Social. Ambas trabajaron en otros países, lo que les aportó conocimientos e ingredientes nuevos a tareas que ya conocían. De hecho, en su recorrida por las grandes tiendas de indumentaria en Nueva York, Victoria conoció a los shopper planners, algo así como asistentes o guías de compras. Esa experiencia fue el componente clave para que el emprendimiento funcionara.


Flexibilidad y orientación al cliente

Los guías de compras son muy pocos en Capital Federal, por eso las chicas decidieron especializarse y realizaron un curso en asesoramiento de imagen, pues querían brindar a cada cliente un itinerario de compras diseñado a medida.

“Actualmente nos contratan turistas, diplomáticos y políticos extranjeros, pero también reconocidos profesionales y empresarios argentinos que buscan cambiar su imagen o renovar su vestuario. En todos los casos analizamos el estilo y perfil del comprador”, hablan entusiasmadas.

Planners & Co. potencia las habilidades de las jóvenes a la hora de planear eventos y de llevar a los turistas por los show rooms de los locales y fábricas más exclusivos de la ciudad. “Tenemos convenios con los negocios, y con las agencias de turismo y los hoteles trabajamos por comisión”, contó Leila.

Lo cierto es que cada tour de compras es un aprendizaje. Ellas reconocen que ser guías de compras les divierte, les permite darse a conocer y sumar posibles clientes en el área de eventos.

“Nuestra ventaja es que somos muy dinámicas y nos adaptamos a cualquier situación. Hemos hecho de todo, como compras por encargo para diplomáticos y ejecutivos que venían por poco tiempo. Siempre supimos lo que queríamos hacer, pero cada experiencia es distinta y nos exige tener propuestas y presupuestos flexibles. Creemos que esa versatilidad es lo que nos permite sumar oportunidades”.
 

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