Arándano: requerimientos específicos en suelos y exigencias nutritivas
-Ing. Agr. Raúl S. Lavado. Profesor Titular Plenario UBA e Investigador Principal CONICET. Asesor “ad honorem” de New Plant fertilizantes. Email: lavado@agro.uba.ar
Septiembre 2006-


PROPIEDADES DE LOS SUELOS

El arándano es adaptable a distintas condiciones climáticas, pero retiene sus demandas particulares de suelos. Esta especie es muy estricta y se deben reproducir sus condiciones de suelo particulares.

Los arándanos requieren suelos porosos, ácidos, húmedos pero bien drenados. Los suelos arenosos y franco arenosos, particularmente con arena gruesa, con alto contenido de material orgánica son los que proveen la condición física que necesita el cultivo. Muchos suelos donde se desarrolla este cultivo en condiciones naturales contienen un alto porcentaje de materia orgánica (20-50%). Para mejorar el suelo y lograr establecimientos perfectos del cultivo, la práctica ideal consiste mezclar cuidadosamente el suelo y turba negra en el suelo.

Los suelos arcillosos pueden ser utilizados para arándano, pero son de pobre aireación y poseen problemas de drenaje, por lo que las plantas sufren en ellos diversos problemas radicales. Estos suelos se pueden cultivar a condición que se incorporen grandes cantidades de materia orgánica. Se recomienda que se incorpore un volumen de turba igual al de suelo. Se debe evitar la formación de napas colgantes. De cualquier manera, en general y para impedir que el sistema radical pueda, en algún momento, encontrarse en una situación de anegamiento este cultivo se planta en camellones.

Además de las condiciones físicas requeridas, la característica única del arándano es su requerimiento en suelos muy ácidos. No existe ningún cultivo frutal que posea requerimientos tan estrictos y tan particulares. La extrema acidez del suelo determina condiciones que no son normales, que no pueden considerarse con los parámetros de otros cultivos. El rango de pH adecuado para este cultivo oscila entre 4 y 5.5, con un optimo entre 4.5-4.8. Un pH mayor a 5.8 comienza a ocasionar diversos problemas nutritivos iniciados por la clorosis del hierro. Este requerimiento de extrema acidez crea condiciones especiales. Entre ellas:

•La situación es inadecuada para las bacterias nitrificadoras. En estos suelos prácticamente no existen naturalmente nitratos. El cultivo no está adaptado a absorber nitratos, que es la forma más común de nitrógeno en los suelos agrícolas. Por eso no hay que agregar nitratos a este cultivo. Adicionalmente, éstos tienden a incrementar el pH, con lo cual se desnaturaliza el suelo.
•Aumenta exponencialmente la solubilidad de la mayor parte de los micronutrientes. Algunos de ellos son metales pesados y pueden ser tóxicos. Por esa razón, aplicaciones de micronutrientes, normales para cualquier cultivo, pueden tener efectos negativos en el arándano.
•Acentúa en los suelos la concentración de complejos aluminio, tóxicos para las raíces. En el caso del arándano, la materia orgánica que se encuentra en grandes proporciones en su medio natural, compleja ese ión tóxico y reduce el afecto sobre la planta.
•Las plantas están obligadas a adecuar su sistema radical y a utilizar estrategias de adaptación apropiadas: cambios en el ambiente rizosférico y la asociación con hongos. Estos hongos, llamados “micorrizas” mejoran la capacidad absorbente de las raíces.
•El sistema radical es poco hábil para absorber los nutrientes desde inicio de desarrollo foliar hasta el inicio de la fructificación. En cambio, absorbe y acumula los nutrientes en sus órganos de reserva después de finalizada la cosecha. Esos nutrientes serán retranslocados y utilizados en la primavera próxima.
•Los requerimientos de nutrientes son en general bajos, incluso es sensible a los excesos de fertilizantes. Dosis de fertilizantes que son ideales para otros cultivos puede afectar negativamente al arándano.


MANEJO DEL SUELO

Estas características del arándano son la base teórica del manejo del suelo y de la fertilización, que requiere el cultivo en forma específica y particular.

Para llevar el suelo al rango de pH adecuado para el arándano se agrega azufre de acuerdo con los análisis del suelo. Se utiliza azufre elemental para disminuir el pH. El azufre reacciona lentamente en el suelo, por lo que debería ser aplicado e incorporado el año previo a la plantación. El azufre es oxidado por bacterias del género Tiobacillus, que forma ácido sulfúrico, que es el que desciende el pH. La demora en el efecto del azufre se debe a que necesita un proceso biológico previo, para actuar como acidificante. También se puede utilizar ácido sulfúrico y otros ácidos.

El pH del suelo tenderá a incrementarse. El uso de fertilizantes acidificantes, que contengan amonio o amida (urea) como fuentes de nitrógeno ayudará a mantener el pH bajo. Algunos fertilizantes con nitratos, especialmente el nitrato de cálcico, tenderá a incrementar el valor de pH. Se estima que el pH del suelo tiende a elevarse en unos 6 a 10 años. En esos casos habrá que agregar mejoradores y/o acidificantes.

El agregado de materia orgánica para mejorar la estructura y la porosidad del suelo es diferente que para otros cultivos. En otros casos se mejora la penetración de las raíces y se mejora las condiciones generales del cultivo. En el arándano se crea la condición esencial para que la planta se desarrolle en condiciones óptimas. Se puede cultivar arándano en condiciones distintas y si se mide su persistencia, puede interpretarse como un éxito, pero si se evalúa su rendimiento, la performance será pobre.

Se utilizan o proponen varios productos. Los más importantes son: i) turbas; ii) chips de madera y cáscara de pino y iii) estiércol.

Se conocen varios tipos de turbas, según su origen, edad, etc. Es un material fibroso resistente a la descomposición. Reúnen condiciones de ideales para el arándano en cuanto a retención de humedad, aireación, estabilidad y no inmovilización de la disponibilidad de nutrientes. Son ácidas y su grado de acidez depende del origen y el grado de evolución. Es el material orgánico más resistente a la descomposición. La turba ácida ayuda, e inclusive a veces alcanza para obtener sustratos ácidos. La turba se irá descomponiendo con el tiempo.

Los residuos de la industria de la madera están disponibles a menor costo que la turba, pero son de menor calidad. La calidad y el valor de estos residuos leñosos dependen del tipo de madera. Entre los principales problemas se encuentra su pH alto y el agotamiento temporario (inmovilización) del nitrógeno disponible, que causan los microorganismos, durante el proceso de su descomposición. Esto restringe severamente el crecimiento radical y está determinado por una alta relación C/N del material. Esto significa que habrá que agregar más fertilizante para compensar esa pérdida temporaria de nitrógeno. Algunas propiedades físicas de la corteza de pino son adecuadas, pero son de relativamente rápida descomposición.

Otro producto utilizado es el estiércol, que son las deyecciones sólidas y líquidas de los animales domésticos, junto con la cama de absorción. El estiércol es un producto que mejora las condiciones físicas y aporta nutrientes. Indudablemente llega a producir aumentos de rendimientos, pero es de valor limitado para producciones de arándano con alto nivel de tecnología. En otras palabras se adapta a producciones de tipo primitivo, donde se produce lo que la naturaleza determina, y no a producciones con objetivos claros de producción, donde el productor maneja los factores de producción.

Físicamente presenta los siguientes problemas:

•Su mezcla con el suelo mejora la estructura, pero por no poseer los valores de pH adecuados no es suficiente para el arándano.
•Se mineraliza rápidamente, por lo que su efecto es temporario.

Químicamente presenta los siguientes problemas:

•Tiene una composición química muy variable. Dependiendo de la especie animal, edad y raza, calidad de alimentación y condiciones de almacenamiento.
•Posee metales pesados (provenientes de antiparasitarios) que pueden solubilizarse en el medio ácido y pasar a ser tóxicos.
•El estiércol de pollo suele ser bastante salino y eso no es bueno para este cultivo.
•Es desbalanceado nutritivamente. Por ejemplo, posee poco potasio.
•Aplicado en grandes dosis puede liberar exceso de nutrientes por mineralización y eso afecta negativamente el desarrollo de los frutos.
•La mineralización se produce por la necesidad de carbono por parte de los microorganismos y no por los requerimientos de nutrientes por el cultivo.
•El productor no puede gobernar la liberación de los nutrientes

Otros problemas son:

•Al aplicar el estiércol fresco se incorporan al lote semillas de malezas, larvas de insectos y esporas de hongos patógenos;
•Si los animales tienen alguna enfermedad contagiosa, los gérmenes pueden afectar a quienes trabajan con él.

No se adapta a producciones con objetivos claros de producción, donde el productor maneja los factores de producción. Con este producto no se puede predecir el real aporte de nutrientes, especialmente nitrógeno. En los períodos de alta mineralización se producen nitratos en exceso que pueden conducir a crecimiento exagerado de la planta y la pérdida de calidad. También puede llegarse a retrasos en la floración. Por ello, la literatura norteamericana no recomienda utilizar estiércol en cultivos comerciales en producción. Algunos autores, aceptan su utilización en el momento de la preparación del suelo, previo a la implantación del cultivo. En este caso el estiércol no reemplazando a la turba, sino que en bajas dosis aporta una cierta cantidad de nutrientes que puedan liberarse en el futuro.

Otro problema de manejo de los suelos, se relaciona con los efectos del agua de riego, cuando ésta supera el nivel umbral aceptable para el crecimiento y calidad del cultivo. Una parte significativa de los establecimientos dedicados a la producción del arándano están ubicados en áreas con aguas de calidad media a mala. Cuando aumenta la salinidad de suelo por uso de aguas salinas ocurre un fenómeno que se llama ósmosis que es semejante a la sequía, aunque el suelo esté húmedo. Esto afecta marcadamente a las plantas. En algunos casos también existe toxicidad por parte de los cloruros y otros elementos disueltos en el agua.


ANÁLISIS DE SUELO Y FOLIAR

Para trabajar con el mayor nivel de aproximación científica, el diagnóstico del estado nutricional del arándano se determina normalmente mediante dos tipos de análisis. Estos análisis son complementarios y no antagónicos. Ellos son, el análisis de suelo y el análisis foliar.

El análisis de suelo tiene la mayor utilidad al momento de establecer el cultivo. Este análisis permite determinar las necesidades nutricionales que puedan existir. Además estos análisis permiten conocer los eventuales problemas físicos que pueda tener el suelo y aseguran así un buen desarrollo del cultivo. El uso posterior de estos análisis no es suficiente, debido a que no representa la cantidad de nutrientes que está extrayendo el cultivo.

Los test de suelos proveen sólo una estimación cruda de la disponibilidad de los nutrientes para el cultivo.

El monitoreo regular del pH del suelo debería ser una prioridad. Recordar que el muestreo de suelo es particularmente importante donde los suelos han sido acidificados. En estos suelos acidificados el pH normalmente se incrementa a lo largo del tiempo. Por eso esas plantaciones necesitan ser monitoreadas mucho más frecuentemente que los sitios con suelos naturalmente ácidos.

Una vez que está establecido el cultivo es más útil el análisis foliar. El análisis foliar es una herramienta muy valiosa, pero poco utilizada, en el desarrollo de programas de fertilización de arándanos. Esta técnica provee un medio para identificar con precisión los problemas nutricionales del cultivo.

El análisis foliar debe realizarse a partir de muestras correctamente tomadas. De esta forma constituye un buen índice del estado nutricional de la planta en su fase productiva. Conviene utilizar análisis foliar anualmente, para determinar la concentración de nutrientes en la planta.

Los resultados del análisis foliar se interpretan en relación a valores críticos o deficientes de cada nutriente. Cuando las concentraciones se encuentran por debajo del nivel critico, es probable que la planta responda a la aplicación del nutriente. Los valores de suficiencia son los rangos normales encontrados en plantas de alta producción que no se espera que respondan a la adición de nutrientes.

La interpretación del análisis foliar con las muestras tomadas en el momento indicado, permite evaluar la estrategia de fertilización utilizada previamente y, lo más importante, permite realizar las modificaciones que sean necesarias en la estrategia de fertilización.


NUTRICIÓN

Las plantas de arándanos necesitan todos los elementos esenciales para su crecimiento normal. Los tres macronutrientes principales, nitrógeno, fósforo y potasio, son requeridos en mayores cantidades que los restantes. Se requiere su frecuente aplicación al suelo para que el cultivo sea cosechado con éxito. Los tres elementos secundarios son el calcio, magnesio y el azufre. Se requieren en menores cantidades. Los micronutrientes, boro, manganeso, cobre, cinc, hierro y molibdeno son requeridos por las plantas en pequeñas cantidades.

El nitrógeno y el potasio son requeridos a medida que el cultivo aumenta su rendimiento. El fósforo, en cambio, tiene su absorción relativamente independiente del rendimiento. Por eso, la mayor proporción de fósforo se aplica generalmente al inicio del ciclo del cultivo y luego el aporte se mantiene en niveles más bajos. Cuando las plantas comienzan a entrar en producción, requieren nutrientes en función directa de la edad, lo que se traduce indirectamente en rendimiento.

El potasio se requiere principalmente a partir del momento de la floración y durante la fructificación. Su función en la planta se relaciona con el proceso de traslocación de reservas. Las plantas acumulan los productos de la fotosíntesis en órganos de reserva y los utilizan en forma masiva en la creación de flores y frutos. Entre sus muchas funciones en las plantas, una de los más importantes destinos del potasio es precisamente la de movilizar los compuestos acumulados hacia los órganos florales. Su suministro adecuado y abundante contribuye al desarrollo de numerosas flores y de mayor persistencia en las plantas, la constitución de frutos abundantes, sabrosos y de larga vida. Otro rol del potasio es aumentar la tolerancia a las heladas y, aunque menos importante en sistemas de producción irrigados, también incrementa la resistencia a sequías. Finalmente, las plantas bien nutridas en potasio presentan una reducción en la incidencia, severidad y daños causados por insectos y hongos. En el caso del arándano, a diferencia de muchos otros cultivos, la cosecha remueve una importante cantidad de este nutriente del suelo. Se trata de un cultivo muy sensible al cloruro.

Las deficiencias de micronutrientes no son comunes, a menos que el pH sea demasiado elevado. Los síntomas de deficiencia de hierro son usualmente el primer indicador de un pH impropio y el siguiente problema son la disponibilidad de boro, cinc, cobre y manganeso. Por esta razón, la mayor parte de los problemas con los micronutrientes pueden ser corregidos ajustando el pH del suelo. En otros casos pueden ser necesarias aplicaciones de éstos nutrientes para suministrarlos a las plantas vía foliar. El exceso de micronutrientes puede dañar a las plantas, además de ser un gasto innecesario.


FERTILIZANTES Y FERTILIZACIÓN

Los fertilizantes son sustancias inorgánicas en cuya composición se encuentran los elementos químicos esenciales para los cultivos. El objetivo de su utilización es aumentar el rendimiento y/o calidad de las plantas.

Los fertilizantes simples son sustancias químicas específicas, que proporcionan uno o dos nutrientes como máximo. Los fertilizantes compuestos están integrados por mezclas de fertilizantes simples. Las distintas formulaciones pueden aportar hasta los doce nutrientes esenciales.

Hay tres grandes tipos de fertilizantes:

•Los que se aplican al suelo, llamados de base, que son en polvo o granulados, convencionales y de liberación lenta.
•Los fertilizantes que se disuelven y se aplican conjuntamente con el agua de riego, los fertilizantes solubles.
•Los fertilizantes foliares, que son soluciones diluidas de fertilizantes solubles que se utilizan aprovechando que las plantas pueden absorber nutrientes a través de los estomas de las hojas.

Los fertilizantes no son agroquímicos (insecticidas, fungicidas, herbicidas y otros). Los agroquímicos son compuestos orgánicos artificiales tóxicos para uno o varios organismos vivos. Son muy lentamente destruidos por los microorganismos del suelo y pueden existir compuestos intermedios más tóxicos que el agroquímico original. Los fertilizantes son compuestos inorgánicos que se encuentran en la naturaleza. Se obtienen, en cambio, de productos naturales como la roca fosfórica o sales potásicas o industrialmente, repitiendo un proceso natural.

El objetivo inicial de la fertilización de arándanos es promover un rápido crecimiento vegetativo en plantas jóvenes, para que lleguen a la madurez en su mejor estado. Cuando el tamaño de la planta ha sido logrado, el objetivo primario es maximizar el rendimiento de los frutos y su calidad. Desde hace un siglo se conoce que los nutrientes son más eficientemente aprovechados y producen mejores plantas, cuando todos ellos se hallan en su óptimo de concentración. Esto se logra utilizando correctamente los fertilizantes solubles, cuya principal ventaja es la de proporcionar los nutrientes en el momento preciso que la planta lo requiere y siguiendo las etapas de evolución de las plantas.

La utilización de fertilizantes solubles compuestos específicos para el arándano significa que el empresario puede aplicar su energía a otras problemáticas del cultivo. Se aportan así los nutrientes en las proporciones adecuadas. Con una fertilización errónea hasta es posible obtener buen verde, hojas grandes y aumentar la velocidad de crecimiento. Esto puede hacer creer que se ha fertilizado bien a las plantas. Sin embargo, se obtendrán plantas de menor rendimiento y de baja calidad. De esta manera, no sólo se afectará la producción, sino que se afectará la eficiencia de la fertilización en forma encubierta y con ello se afectarán negativamente los costos.

Esto es lo que ocurre con los fertilizantes de liberación lenta; teóricamente liberan principalmente al nitrógeno en forma gradual. Esto permitiría que la planta tenga este nutriente a su disposición tiempo después de la aplicación del fertilizante. Todos estos fertilizantes necesitan la actividad de bacterias presentes en la tierra, que descomponen los aditivos químicos o físicos que reducen su solubilidad. La actividad de las bacterias se favorece en condiciones de alta temperatura y humedad. Por lo tanto la efectividad de estos fertilizantes depende de la variabilidad de la temperatura y la humedad. Por este motivo, ante alternancias climáticas súbitas, como ocurre en nuestro país, la liberación de los nutrientes desde estos fertilizantes puede ser descontrolada. Esta liberación descontrolada no sigue las pautas teóricas establecidas para estos productos y anula la ventaja de la liberación de nutrientes a largo plazo. El uso de estos fertilizantes no permite regular la provisión de nutrientes en un cultivo de nutrición compleja como el arándano.

Por estas razones no son recomendables en la producción del arándano. Se prefiere el uso de fertilizantes hidrosolubles aplicados a través del riego.

Uno de los parámetros esenciales para la formulación de un fertilizante específico para arándano es tener en cuenta que el arándano prefiere el nitrógeno en forma amonio, en lugar de la forma nitrato. En realidad, los nitratos pueden dañar a las plantas de esta especie. Los fertilizantes pueden incluir amidas, que se consideran una fuente de amonio.

La mayor parte de las plantas maduras necesitan entre 40 y 140 kg N/ha anualmente, pero esos niveles deben ser ajustados a las características de cada sitio. Debe tenerse en cuenta que si se utilizó aserrín o chips para preparar el suelo, puede llegar a necesitar hasta el doble de nitrógeno debido a que estos materiales se mineralizan y requieren nitrógeno, transformándolo indisponible para las plantas. Las aplicaciones de nitrógeno previas a la rotura de las yemas suelen ser desperdiciadas debido a que el sistema radical del arándano todavía no absorbe cantidades significativas de nitrógeno del suelo. No conviene fertilizar las plantas con exceso de nitrógeno después de la cosecha, ya que puede estimular el crecimiento tardío y exponer a la planta a daños por heladas. Estos son, precisamente, algunos de los problemas que generan el estiércol y los fertilizantes de liberación lenta.

Se pueden aplicar suplementos de nitrógeno vía foliar, durante la estación de crecimiento. Este suplemento puede beneficiar a las plantas deficientes en nitrógeno. Sin embargo, los arbustos que recibieron aplicaciones apropiadas de nitrógeno vía suelo normalmente no muestran respuestas en rendimiento a las aplicaciones foliares.

Finalmente, debe recordarse que los fertilizantes pueden ayudar a superar, pero no pueden corregir daños causados por problemas graves en el suelo, malas prácticas culturales, riego defectuoso, ataques de plagas o condiciones climáticas excepcionales.


PLAN DE FERTILIZACIÓN

El arándano tiene un ciclo anual de crecimiento vegetativo (conformado por la evolución de las yemas foliares y la expansión foliar), el desarrollo reproductivo (integrado por la expansión de las yemas florales, el desenvolvimiento floral y el progreso del fruto) y el período post cosecha que antecede al descanso invernal.

La fertilización se lleva a cabo siguiendo esta evolución del cultivo:

•Se inicia en el estado “Punta Verde Temprana” o sea cuando las yemas foliares comienzan a hincharse y las hojas emergen. En ese momento se inicia la etapa de fertilización para el Crecimiento y Desarrollo. En este período se utiliza un fertilizante con una ligera mayor proporción de nitrógeno para facilitar el crecimiento foliar, con proporciones adecuadas de potasio, fósforo y magnesio. Esta etapa finaliza cuando la planta llega al estado “Caída de los Pétalos”, que es cuando la corola o los pétalos caen de las flores, y comienzan a mostrarse los pequeños frutos verdes.

•En este momento comienza la fertilización en la etapa de Producción de frutos. Se debe utilizar un fertilizante más rico en potasio, con un adecuado equilibrio entre nitrógeno y fósforo. Esta etapa de fertilización finaliza en el estado “Postcosecha” , que es cuando el arándano ha sido cosechado.

•En este punto comienza la fertilización para la Acumulación de reservas, que a su vez finaliza inmediatamente antes de la muerte y caída de las hojas. Se utiliza un fertilizante equilibrado nitrógeno:potasio, con fósforo y magnesio.

Este plan consistente en 3 etapas de fertilización cubre bien los requerimientos del crecimiento y desarrollo del cultivo y es adaptables al manejo normal de un establecimiento.

Este esquema es válido para producciones cuyos sustratos son “quasi” inertes, como la turba. Sin embargo, en muchos casos se utilizan aserrín o chips de maderas blandas u otros materiales fácilmente descomponibles para estructurar los camellones, en lugar de turba. Al descomponerse ese material se requiere nitrógeno adicional, pues de lo contrario las bacterias utilizan el nitrógeno existente en el suelo y restan este nutriente al cultivo. Para atender a este caso, se utiliza un fertilizante rico en nitrógeno, manteniendo una pequeña proporción de fósforo y potasio.


COROLARIO

El arándano es un cultivo que tiene peculiaridades en sus requerimientos en suelos y nutrición, que lo diferencian de los restantes frutales. Una consecuencia de esas peculiaridades es que su cultivo se desarrolla dentro de un conjunto de sistemas de producción denominados “cultivos sin suelos”. En estos sistemas se altera drásticamente el medio natural.

En el caso del arándano i) se cavan hoyos o trincheras; ii) se agregan grandes dosis de materia orgánica, preferentemente inerte; iii) se construyen camellones; iv) se agrega azufre u otro acidificante; v) se cubre el suelo con variados tipos de “mulch”; v) se aplica agua de riego; vi) se proteje el sistema de heladas o granizo o animales; vii) se eliminan las malezas; viii) se siembran y cultivan los espacios entre hileras; ix) en algunos casos se controlan los excesos de aguas superficiales o subsuperficiales; etc.

En este contexto la fertilización debe manejarse en forma acorde. En otras palabras hay que agregar nutrientes en la forma y cantidad y momento adecuado al concepto de un cultivo sin suelo, y no el de la agricultura estándar.

 

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