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PROPIEDADES DE LOS SUELOS
El arándano es adaptable a distintas condiciones climáticas, pero retiene
sus demandas particulares de suelos. Esta especie es muy estricta y se
deben reproducir sus condiciones de suelo particulares.
Los arándanos requieren suelos porosos, ácidos, húmedos pero bien
drenados. Los suelos arenosos y franco arenosos, particularmente con arena
gruesa, con alto contenido de material orgánica son los que proveen la
condición física que necesita el cultivo. Muchos suelos donde se
desarrolla este cultivo en condiciones naturales contienen un alto
porcentaje de materia orgánica (20-50%). Para mejorar el suelo y lograr
establecimientos perfectos del cultivo, la práctica ideal consiste mezclar
cuidadosamente el suelo y turba negra en el suelo.
Los suelos arcillosos pueden ser utilizados para arándano, pero son de
pobre aireación y poseen problemas de drenaje, por lo que las plantas
sufren en ellos diversos problemas radicales. Estos suelos se pueden
cultivar a condición que se incorporen grandes cantidades de materia
orgánica. Se recomienda que se incorpore un volumen de turba igual al de
suelo. Se debe evitar la formación de napas colgantes. De cualquier
manera, en general y para impedir que el sistema radical pueda, en algún
momento, encontrarse en una situación de anegamiento este cultivo se
planta en camellones.
Además de las condiciones físicas requeridas, la característica única del
arándano es su requerimiento en suelos muy ácidos. No existe ningún
cultivo frutal que posea requerimientos tan estrictos y tan particulares.
La extrema acidez del suelo determina condiciones que no son normales, que
no pueden considerarse con los parámetros de otros cultivos. El rango de
pH adecuado para este cultivo oscila entre 4 y 5.5, con un optimo entre
4.5-4.8. Un pH mayor a 5.8 comienza a ocasionar diversos problemas
nutritivos iniciados por la clorosis del hierro. Este requerimiento de
extrema acidez crea condiciones especiales. Entre ellas:
•La situación es inadecuada para las bacterias nitrificadoras. En estos
suelos prácticamente no existen naturalmente nitratos. El cultivo no está
adaptado a absorber nitratos, que es la forma más común de nitrógeno en
los suelos agrícolas. Por eso no hay que agregar nitratos a este cultivo.
Adicionalmente, éstos tienden a incrementar el pH, con lo cual se
desnaturaliza el suelo.
•Aumenta exponencialmente la solubilidad de la mayor parte de los
micronutrientes. Algunos de ellos son metales pesados y pueden ser
tóxicos. Por esa razón, aplicaciones de micronutrientes, normales para
cualquier cultivo, pueden tener efectos negativos en el arándano.
•Acentúa en los suelos la concentración de complejos aluminio, tóxicos
para las raíces. En el caso del arándano, la materia orgánica que se
encuentra en grandes proporciones en su medio natural, compleja ese ión
tóxico y reduce el afecto sobre la planta.
•Las plantas están obligadas a adecuar su sistema radical y a utilizar
estrategias de adaptación apropiadas: cambios en el ambiente rizosférico y
la asociación con hongos. Estos hongos, llamados “micorrizas” mejoran la
capacidad absorbente de las raíces.
•El sistema radical es poco hábil para absorber los nutrientes desde
inicio de desarrollo foliar hasta el inicio de la fructificación. En
cambio, absorbe y acumula los nutrientes en sus órganos de reserva después
de finalizada la cosecha. Esos nutrientes serán retranslocados y
utilizados en la primavera próxima.
•Los requerimientos de nutrientes son en general bajos, incluso es
sensible a los excesos de fertilizantes. Dosis de fertilizantes que son
ideales para otros cultivos puede afectar negativamente al arándano.
MANEJO DEL SUELO
Estas características del arándano son la base teórica del manejo del
suelo y de la fertilización, que requiere el cultivo en forma específica y
particular.
Para llevar el suelo al rango de pH adecuado para el arándano se agrega
azufre de acuerdo con los análisis del suelo. Se utiliza azufre elemental
para disminuir el pH. El azufre reacciona lentamente en el suelo, por lo
que debería ser aplicado e incorporado el año previo a la plantación. El
azufre es oxidado por bacterias del género Tiobacillus, que forma ácido
sulfúrico, que es el que desciende el pH. La demora en el efecto del
azufre se debe a que necesita un proceso biológico previo, para actuar
como acidificante. También se puede utilizar ácido sulfúrico y otros
ácidos.
El pH del suelo tenderá a incrementarse. El uso de fertilizantes
acidificantes, que contengan amonio o amida (urea) como fuentes de
nitrógeno ayudará a mantener el pH bajo. Algunos fertilizantes con
nitratos, especialmente el nitrato de cálcico, tenderá a incrementar el
valor de pH. Se estima que el pH del suelo tiende a elevarse en unos 6 a
10 años. En esos casos habrá que agregar mejoradores y/o acidificantes.
El agregado de materia orgánica para mejorar la estructura y la porosidad
del suelo es diferente que para otros cultivos. En otros casos se mejora
la penetración de las raíces y se mejora las condiciones generales del
cultivo. En el arándano se crea la condición esencial para que la planta
se desarrolle en condiciones óptimas. Se puede cultivar arándano en
condiciones distintas y si se mide su persistencia, puede interpretarse
como un éxito, pero si se evalúa su rendimiento, la performance será
pobre.
Se utilizan o proponen varios productos. Los más importantes son: i)
turbas; ii) chips de madera y cáscara de pino y iii) estiércol.
Se conocen varios tipos de turbas, según su origen, edad, etc. Es un
material fibroso resistente a la descomposición. Reúnen condiciones de
ideales para el arándano en cuanto a retención de humedad, aireación,
estabilidad y no inmovilización de la disponibilidad de nutrientes. Son
ácidas y su grado de acidez depende del origen y el grado de evolución. Es
el material orgánico más resistente a la descomposición. La turba ácida
ayuda, e inclusive a veces alcanza para obtener sustratos ácidos. La turba
se irá descomponiendo con el tiempo.
Los residuos de la industria de la madera están disponibles a menor costo
que la turba, pero son de menor calidad. La calidad y el valor de estos
residuos leñosos dependen del tipo de madera. Entre los principales
problemas se encuentra su pH alto y el agotamiento temporario
(inmovilización) del nitrógeno disponible, que causan los microorganismos,
durante el proceso de su descomposición. Esto restringe severamente el
crecimiento radical y está determinado por una alta relación C/N del
material. Esto significa que habrá que agregar más fertilizante para
compensar esa pérdida temporaria de nitrógeno. Algunas propiedades físicas
de la corteza de pino son adecuadas, pero son de relativamente rápida
descomposición.
Otro producto utilizado es el estiércol, que son las deyecciones sólidas y
líquidas de los animales domésticos, junto con la cama de absorción. El
estiércol es un producto que mejora las condiciones físicas y aporta
nutrientes. Indudablemente llega a producir aumentos de rendimientos, pero
es de valor limitado para producciones de arándano con alto nivel de
tecnología. En otras palabras se adapta a producciones de tipo primitivo,
donde se produce lo que la naturaleza determina, y no a producciones con
objetivos claros de producción, donde el productor maneja los factores de
producción.
Físicamente presenta los siguientes problemas:
•Su mezcla con el suelo mejora la estructura, pero por no poseer los
valores de pH adecuados no es suficiente para el arándano.
•Se mineraliza rápidamente, por lo que su efecto es temporario.
Químicamente presenta los siguientes problemas:
•Tiene una composición química muy variable. Dependiendo de la especie
animal, edad y raza, calidad de alimentación y condiciones de
almacenamiento.
•Posee metales pesados (provenientes de antiparasitarios) que pueden
solubilizarse en el medio ácido y pasar a ser tóxicos.
•El estiércol de pollo suele ser bastante salino y eso no es bueno para
este cultivo.
•Es desbalanceado nutritivamente. Por ejemplo, posee poco potasio.
•Aplicado en grandes dosis puede liberar exceso de nutrientes por
mineralización y eso afecta negativamente el desarrollo de los frutos.
•La mineralización se produce por la necesidad de carbono por parte de los
microorganismos y no por los requerimientos de nutrientes por el cultivo.
•El productor no puede gobernar la liberación de los nutrientes
Otros problemas son:
•Al aplicar el estiércol fresco se incorporan al lote semillas de malezas,
larvas de insectos y esporas de hongos patógenos;
•Si los animales tienen alguna enfermedad contagiosa, los gérmenes pueden
afectar a quienes trabajan con él.
No se adapta a producciones con objetivos claros de producción, donde el
productor maneja los factores de producción. Con este producto no se puede
predecir el real aporte de nutrientes, especialmente nitrógeno. En los
períodos de alta mineralización se producen nitratos en exceso que pueden
conducir a crecimiento exagerado de la planta y la pérdida de calidad.
También puede llegarse a retrasos en la floración. Por ello, la literatura
norteamericana no recomienda utilizar estiércol en cultivos comerciales en
producción. Algunos autores, aceptan su utilización en el momento de la
preparación del suelo, previo a la implantación del cultivo. En este caso
el estiércol no reemplazando a la turba, sino que en bajas dosis aporta
una cierta cantidad de nutrientes que puedan liberarse en el futuro.
Otro problema de manejo de los suelos, se relaciona con los efectos del
agua de riego, cuando ésta supera el nivel umbral aceptable para el
crecimiento y calidad del cultivo. Una parte significativa de los
establecimientos dedicados a la producción del arándano están ubicados en
áreas con aguas de calidad media a mala. Cuando aumenta la salinidad de
suelo por uso de aguas salinas ocurre un fenómeno que se llama ósmosis que
es semejante a la sequía, aunque el suelo esté húmedo. Esto afecta
marcadamente a las plantas. En algunos casos también existe toxicidad por
parte de los cloruros y otros elementos disueltos en el agua.
ANÁLISIS DE SUELO Y FOLIAR
Para trabajar con el mayor nivel de aproximación científica, el
diagnóstico del estado nutricional del arándano se determina normalmente
mediante dos tipos de análisis. Estos análisis son complementarios y no
antagónicos. Ellos son, el análisis de suelo y el análisis foliar.
El análisis de suelo tiene la mayor utilidad al momento de establecer el
cultivo. Este análisis permite determinar las necesidades nutricionales
que puedan existir. Además estos análisis permiten conocer los eventuales
problemas físicos que pueda tener el suelo y aseguran así un buen
desarrollo del cultivo. El uso posterior de estos análisis no es
suficiente, debido a que no representa la cantidad de nutrientes que está
extrayendo el cultivo.
Los test de suelos proveen sólo una estimación cruda de la disponibilidad
de los nutrientes para el cultivo.
El monitoreo regular del pH del suelo debería ser una prioridad. Recordar
que el muestreo de suelo es particularmente importante donde los suelos
han sido acidificados. En estos suelos acidificados el pH normalmente se
incrementa a lo largo del tiempo. Por eso esas plantaciones necesitan ser
monitoreadas mucho más frecuentemente que los sitios con suelos
naturalmente ácidos.
Una vez que está establecido el cultivo es más útil el análisis foliar. El
análisis foliar es una herramienta muy valiosa, pero poco utilizada, en el
desarrollo de programas de fertilización de arándanos. Esta técnica provee
un medio para identificar con precisión los problemas nutricionales del
cultivo.
El análisis foliar debe realizarse a partir de muestras correctamente
tomadas. De esta forma constituye un buen índice del estado nutricional de
la planta en su fase productiva. Conviene utilizar análisis foliar
anualmente, para determinar la concentración de nutrientes en la planta.
Los resultados del análisis foliar se interpretan en relación a valores
críticos o deficientes de cada nutriente. Cuando las concentraciones se
encuentran por debajo del nivel critico, es probable que la planta
responda a la aplicación del nutriente. Los valores de suficiencia son los
rangos normales encontrados en plantas de alta producción que no se espera
que respondan a la adición de nutrientes.
La interpretación del análisis foliar con las muestras tomadas en el
momento indicado, permite evaluar la estrategia de fertilización utilizada
previamente y, lo más importante, permite realizar las modificaciones que
sean necesarias en la estrategia de fertilización.
NUTRICIÓN
Las plantas de arándanos necesitan todos los elementos esenciales para su
crecimiento normal. Los tres macronutrientes principales, nitrógeno,
fósforo y potasio, son requeridos en mayores cantidades que los restantes.
Se requiere su frecuente aplicación al suelo para que el cultivo sea
cosechado con éxito. Los tres elementos secundarios son el calcio,
magnesio y el azufre. Se requieren en menores cantidades. Los
micronutrientes, boro, manganeso, cobre, cinc, hierro y molibdeno son
requeridos por las plantas en pequeñas cantidades.
El nitrógeno y el potasio son requeridos a medida que el cultivo aumenta
su rendimiento. El fósforo, en cambio, tiene su absorción relativamente
independiente del rendimiento. Por eso, la mayor proporción de fósforo se
aplica generalmente al inicio del ciclo del cultivo y luego el aporte se
mantiene en niveles más bajos. Cuando las plantas comienzan a entrar en
producción, requieren nutrientes en función directa de la edad, lo que se
traduce indirectamente en rendimiento.
El potasio se requiere principalmente a partir del momento de la floración
y durante la fructificación. Su función en la planta se relaciona con el
proceso de traslocación de reservas. Las plantas acumulan los productos de
la fotosíntesis en órganos de reserva y los utilizan en forma masiva en la
creación de flores y frutos. Entre sus muchas funciones en las plantas,
una de los más importantes destinos del potasio es precisamente la de
movilizar los compuestos acumulados hacia los órganos florales. Su
suministro adecuado y abundante contribuye al desarrollo de numerosas
flores y de mayor persistencia en las plantas, la constitución de frutos
abundantes, sabrosos y de larga vida. Otro rol del potasio es aumentar la
tolerancia a las heladas y, aunque menos importante en sistemas de
producción irrigados, también incrementa la resistencia a sequías.
Finalmente, las plantas bien nutridas en potasio presentan una reducción
en la incidencia, severidad y daños causados por insectos y hongos. En el
caso del arándano, a diferencia de muchos otros cultivos, la cosecha
remueve una importante cantidad de este nutriente del suelo. Se trata de
un cultivo muy sensible al cloruro.
Las deficiencias de micronutrientes no son comunes, a menos que el pH sea
demasiado elevado. Los síntomas de deficiencia de hierro son usualmente el
primer indicador de un pH impropio y el siguiente problema son la
disponibilidad de boro, cinc, cobre y manganeso. Por esta razón, la mayor
parte de los problemas con los micronutrientes pueden ser corregidos
ajustando el pH del suelo. En otros casos pueden ser necesarias
aplicaciones de éstos nutrientes para suministrarlos a las plantas vía
foliar. El exceso de micronutrientes puede dañar a las plantas, además de
ser un gasto innecesario.
FERTILIZANTES Y FERTILIZACIÓN
Los fertilizantes son sustancias inorgánicas en cuya composición se
encuentran los elementos químicos esenciales para los cultivos. El
objetivo de su utilización es aumentar el rendimiento y/o calidad de las
plantas.
Los fertilizantes simples son sustancias químicas específicas, que
proporcionan uno o dos nutrientes como máximo. Los fertilizantes
compuestos están integrados por mezclas de fertilizantes simples. Las
distintas formulaciones pueden aportar hasta los doce nutrientes
esenciales.
Hay tres grandes tipos de fertilizantes:
•Los que se aplican al suelo, llamados de base, que son en polvo o
granulados, convencionales y de liberación lenta.
•Los fertilizantes que se disuelven y se aplican conjuntamente con el agua
de riego, los fertilizantes solubles.
•Los fertilizantes foliares, que son soluciones diluidas de fertilizantes
solubles que se utilizan aprovechando que las plantas pueden absorber
nutrientes a través de los estomas de las hojas.
Los fertilizantes no son agroquímicos (insecticidas, fungicidas,
herbicidas y otros). Los agroquímicos son compuestos orgánicos
artificiales tóxicos para uno o varios organismos vivos. Son muy
lentamente destruidos por los microorganismos del suelo y pueden existir
compuestos intermedios más tóxicos que el agroquímico original. Los
fertilizantes son compuestos inorgánicos que se encuentran en la
naturaleza. Se obtienen, en cambio, de productos naturales como la roca
fosfórica o sales potásicas o industrialmente, repitiendo un proceso
natural.
El objetivo inicial de la fertilización de arándanos es promover un rápido
crecimiento vegetativo en plantas jóvenes, para que lleguen a la madurez
en su mejor estado. Cuando el tamaño de la planta ha sido logrado, el
objetivo primario es maximizar el rendimiento de los frutos y su calidad.
Desde hace un siglo se conoce que los nutrientes son más eficientemente
aprovechados y producen mejores plantas, cuando todos ellos se hallan en
su óptimo de concentración. Esto se logra utilizando correctamente los
fertilizantes solubles, cuya principal ventaja es la de proporcionar los
nutrientes en el momento preciso que la planta lo requiere y siguiendo las
etapas de evolución de las plantas.
La utilización de fertilizantes solubles compuestos específicos para el
arándano significa que el empresario puede aplicar su energía a otras
problemáticas del cultivo. Se aportan así los nutrientes en las
proporciones adecuadas. Con una fertilización errónea hasta es posible
obtener buen verde, hojas grandes y aumentar la velocidad de crecimiento.
Esto puede hacer creer que se ha fertilizado bien a las plantas. Sin
embargo, se obtendrán plantas de menor rendimiento y de baja calidad. De
esta manera, no sólo se afectará la producción, sino que se afectará la
eficiencia de la fertilización en forma encubierta y con ello se afectarán
negativamente los costos.
Esto es lo que ocurre con los fertilizantes de liberación lenta;
teóricamente liberan principalmente al nitrógeno en forma gradual. Esto
permitiría que la planta tenga este nutriente a su disposición tiempo
después de la aplicación del fertilizante. Todos estos fertilizantes
necesitan la actividad de bacterias presentes en la tierra, que
descomponen los aditivos químicos o físicos que reducen su solubilidad. La
actividad de las bacterias se favorece en condiciones de alta temperatura
y humedad. Por lo tanto la efectividad de estos fertilizantes depende de
la variabilidad de la temperatura y la humedad. Por este motivo, ante
alternancias climáticas súbitas, como ocurre en nuestro país, la
liberación de los nutrientes desde estos fertilizantes puede ser
descontrolada. Esta liberación descontrolada no sigue las pautas teóricas
establecidas para estos productos y anula la ventaja de la liberación de
nutrientes a largo plazo. El uso de estos fertilizantes no permite regular
la provisión de nutrientes en un cultivo de nutrición compleja como el
arándano.
Por estas razones no son recomendables en la producción del arándano. Se
prefiere el uso de fertilizantes hidrosolubles aplicados a través del
riego.
Uno de los parámetros esenciales para la formulación de un fertilizante
específico para arándano es tener en cuenta que el arándano prefiere el
nitrógeno en forma amonio, en lugar de la forma nitrato. En realidad, los
nitratos pueden dañar a las plantas de esta especie. Los fertilizantes
pueden incluir amidas, que se consideran una fuente de amonio.
La mayor parte de las plantas maduras necesitan entre 40 y 140 kg N/ha
anualmente, pero esos niveles deben ser ajustados a las características de
cada sitio. Debe tenerse en cuenta que si se utilizó aserrín o chips para
preparar el suelo, puede llegar a necesitar hasta el doble de nitrógeno
debido a que estos materiales se mineralizan y requieren nitrógeno,
transformándolo indisponible para las plantas. Las aplicaciones de
nitrógeno previas a la rotura de las yemas suelen ser desperdiciadas
debido a que el sistema radical del arándano todavía no absorbe cantidades
significativas de nitrógeno del suelo. No conviene fertilizar las plantas
con exceso de nitrógeno después de la cosecha, ya que puede estimular el
crecimiento tardío y exponer a la planta a daños por heladas. Estos son,
precisamente, algunos de los problemas que generan el estiércol y los
fertilizantes de liberación lenta.
Se pueden aplicar suplementos de nitrógeno vía foliar, durante la estación
de crecimiento. Este suplemento puede beneficiar a las plantas deficientes
en nitrógeno. Sin embargo, los arbustos que recibieron aplicaciones
apropiadas de nitrógeno vía suelo normalmente no muestran respuestas en
rendimiento a las aplicaciones foliares.
Finalmente, debe recordarse que los fertilizantes pueden ayudar a superar,
pero no pueden corregir daños causados por problemas graves en el suelo,
malas prácticas culturales, riego defectuoso, ataques de plagas o
condiciones climáticas excepcionales.
PLAN DE FERTILIZACIÓN
El arándano tiene un ciclo anual de crecimiento vegetativo (conformado por
la evolución de las yemas foliares y la expansión foliar), el desarrollo
reproductivo (integrado por la expansión de las yemas florales, el
desenvolvimiento floral y el progreso del fruto) y el período post cosecha
que antecede al descanso invernal.
La fertilización se lleva a cabo siguiendo esta evolución del cultivo:
•Se inicia en el estado “Punta Verde Temprana” o sea cuando las yemas
foliares comienzan a hincharse y las hojas emergen. En ese momento se
inicia la etapa de fertilización para el Crecimiento y Desarrollo. En este
período se utiliza un fertilizante con una ligera mayor proporción de
nitrógeno para facilitar el crecimiento foliar, con proporciones adecuadas
de potasio, fósforo y magnesio. Esta etapa finaliza cuando la planta llega
al estado “Caída de los Pétalos”, que es cuando la corola o los pétalos
caen de las flores, y comienzan a mostrarse los pequeños frutos verdes.
•En este momento comienza la fertilización en la etapa de Producción de
frutos. Se debe utilizar un fertilizante más rico en potasio, con un
adecuado equilibrio entre nitrógeno y fósforo. Esta etapa de fertilización
finaliza en el estado “Postcosecha” , que es cuando el arándano ha sido
cosechado.
•En este punto comienza la fertilización para la Acumulación de reservas,
que a su vez finaliza inmediatamente antes de la muerte y caída de las
hojas. Se utiliza un fertilizante equilibrado nitrógeno:potasio, con
fósforo y magnesio.
Este plan consistente en 3 etapas de fertilización cubre bien los
requerimientos del crecimiento y desarrollo del cultivo y es adaptables al
manejo normal de un establecimiento.
Este esquema es válido para producciones cuyos sustratos son “quasi”
inertes, como la turba. Sin embargo, en muchos casos se utilizan aserrín o
chips de maderas blandas u otros materiales fácilmente descomponibles para
estructurar los camellones, en lugar de turba. Al descomponerse ese
material se requiere nitrógeno adicional, pues de lo contrario las
bacterias utilizan el nitrógeno existente en el suelo y restan este
nutriente al cultivo. Para atender a este caso, se utiliza un fertilizante
rico en nitrógeno, manteniendo una pequeña proporción de fósforo y
potasio.
COROLARIO
El arándano es un cultivo que tiene peculiaridades en sus requerimientos
en suelos y nutrición, que lo diferencian de los restantes frutales. Una
consecuencia de esas peculiaridades es que su cultivo se desarrolla dentro
de un conjunto de sistemas de producción denominados “cultivos sin
suelos”. En estos sistemas se altera drásticamente el medio natural.
En el caso del arándano i) se cavan hoyos o trincheras; ii) se agregan
grandes dosis de materia orgánica, preferentemente inerte; iii) se
construyen camellones; iv) se agrega azufre u otro acidificante; v) se
cubre el suelo con variados tipos de “mulch”; v) se aplica agua de riego;
vi) se proteje el sistema de heladas o granizo o animales; vii) se
eliminan las malezas; viii) se siembran y cultivan los espacios entre
hileras; ix) en algunos casos se controlan los excesos de aguas
superficiales o subsuperficiales; etc.
En este contexto la fertilización debe manejarse en forma acorde. En otras
palabras hay que agregar nutrientes en la forma y cantidad y momento
adecuado al concepto de un cultivo sin suelo, y no el de la agricultura
estándar.
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