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"Un Arca de Noé vegetal", que albergará semillas de los principales
cultivos comestibles, fue inaugurado el 26 de febrero de 2008 en
pleno corazón del Mar Glaciar Ártico, en territorio noruego, con el
objetivo de garantizar la supervivencia de una serie de especies
esenciales.
Esta reserva de semillas que costó seis millones de euros,
invertidos por Noruega, podrá contener hasta 4,5 millones de
muestras, el doble de las variedades existentes, según el Fondo
Mundial para la Diversidad de los Cultivos (GCDT), impulsora del
proyecto.
Esta reserva de simientes tendrá numerosos propósitos, entre ellos
proteger la diversidad vegetal del cambio climático, de las
catástrofes naturales y de la acción del hombre y de las guerras.
Cavada en una montaña del archipiélago noruego de Svalbard, este
"Arca de Noé vegetal", fue inaugurada por la militante ecologista
keniana y premio Nobel de la Paz, Wangari Maathai, y por el primer
ministro noruego, Jens Stoltenberg.
En presencia también del presidente de la Comisión Europea, José
Manuel Durao Barroso, Maathai y Stoltenberg depositaron
simbólicamente granos de arroz en una de las tres cámaras frías del
depósito bajo alta seguridad, a tan sólo un millar de kilómetros del
Polo Norte.
Rodeada por enormes paredes de cemento y una puerta blindada, con
alarma y sensores para detectar la presencia de los osos polares,
esta "cámara del día del juicio final" fue construida a 130 metros
por encima del nivel del mar, para evitar una inundación si los
glaciares de Groenlandia o el Ártico se derritieran por el
calentamiento del clima.
La estructura de cemento también fue construida para resistir un
ataque con misiles o la caída de un avión.
Actualmente existen más de 200 mil variades de arroz o de trigo,
pero esta diversidad está desapareciendo con rapidez, debido a las
enfermedades, el cambio climático o las actividades del hombre. A
modo de ejemplo, cabe recordar que que en 1949 en China, los
granjeros veían crecer más de 10.000 variedades de trigo. Veinte
años después, quedaban solamente unas mil.
Según la GCDT, la diversidad genética es indispensable para preparar
cultivos resistentes a las enfermedades, más nutritivos, que
consuman menos agua y abono, y que sean capaces de adaptarse al
calentamiento climático.
La nueva reserva de semillas también será una suerte de red de
seguridad, que en condiciones óptimas recibirá a 18 grados bajo cero
duplicados de semillas ya almacenadas en alguno de los 1.400 bancos
de genes que existen en el mundo. Los Estados y las instituciones
seguirán siendo dueños de sus granos y podrán recuperar muestras si
un cultivo desapareciera en su medio natural.
El archipiélago de Svalbard tiene una superficie dos veces superior
a la Bélgica y una población de 2.300 habitantes. Paradójicamente,
allí no crece nada. Por esa razón se lo ha considerado el lugar
ideal: aislado pero accesible, frío todo el año y políticamente
estable.
Fuente: Noticias
AgroPecuarias. 27/02/2008
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