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Son dulce de leche, miel, espárragos y queso, entre otros; lo
entrega la Secretaría de Agricultura.
Desde sal de mesa hasta repollitos de Bruselas y endibias, pasando
por miel, jamón crudo, pasas de uva y queso reggianito, ya hay 78
productos que son analizados por la Secretaría de Agricultura para
obtener el sello de calidad "Alimentos Argentinos, una elección
natural".
"El sello está hecho para que los consumidores reconozcan un
producto con un estándar superior de calidad", explicó Mercedes Nimo,
a cargo de la Dirección Nacional de Alimentos de la Secretaría de
Agricultura. Aunque la gran mayoría de quienes solicitaron el sello
está orientado a los mercados externos, Nimo asegura que la creación
del estándar obedece tanto a satisfacer al consumidor del mercado
local como al del exterior. "Lleva tiempo que el consumidor
reconozca el valor del sello. Es como imponer una nueva marca. Lleva
tiempo y recursos", precisó Nimo.
El sello se creó en 2005, y hoy ya hay 13 protocolos de calidad
aprobados, mientras que otros 20 se están terminando de definir. Los
protocolos se redactan en la Secretaría de Agricultura, e
intervienen especialistas del INTA, el INTI, las cámaras que agrupan
a los productores respectivos y referentes en normativas
internacionales. "Es fundamental que sea un proceso exhaustivo y muy
serio para que se reconozca la calidad diferenciada", dijo Nimo.
Entre los protocolos aprobados se encuentran los que establecen las
formas de producción y las características que deben tener la yerba
mate, el dulce de leche, la miel a granel, las confituras, el
zapallo anco, pasas de uva, arándanos frescos, sal común de mesa,
miel fraccionada, harina de maíz, jamón crudo, queso reggianito y
espárragos para ameritar el sello.
En total, hay siete empresas que ya obtuvieron el sello de calidad:
miel a granel Miel del Monte", de Enrique Rimondino, una pyme
familiar ubicada en el Impenetrable chaqueño; zapallo anco Valle
Tulum, de Iceberg Agrícola, una empresa sanjuanina; dulce de leche
La Paila, producido por una pyme familiar ubicada en Pilar, dulce de
leche La Salamandra, de la empresa homónima ubicada en Exaltación de
la Cruz; Miel a granel orgánica Ciento por Ciento, de la empresa
Faro, que produce en el Delta del Paraná, y miel fraccionada Monte
Virgen, de Proveeduría Integral, ubicada en Formosa.
Imán de nuevos clientes
¿El sello sirve para vender más? "Todo lo que sea sello de calidad
siempre es una puerta abierta para nuevos clientes", dijo Enrique
Rimondino, ingeniero agrónomo, que comenzó hace 20 años con unas
pocas colmenas en el Impenetrable chaqueño.
Hoy, con 4000 colmenas, exporta toda la miel que produce, unas 200
toneladas, especialmente al mercado inglés.
"El sello todavía es muy nuevo, pero está hecho con muy buen
criterio y sirve como un fuerte aval en los mercados externos",
dijo.
El productor señaló que el proceso de acreditación fue simple.
"Nosotros ya habíamos certificado como producto orgánico, así que
teníamos todo muy aceitado."
Y concluyó: "El sello es un mecanismo de trazabilidad y de buenas
prácticas de manejo, si el productor está ordenado es sencillo, no
tarda más de sesenta días". Entre los nuevos protocolos que se están
redactando se encuentran alimentos como paltas, carne aviaria,
orégano, té negro, carne vacuna, cebolla, endibias, queso tybo y
comidas elaboradas industrialmente.
Nimo precisó que el sello no identifica alimentos orgánicos y que
tampoco es una denominación de origen. "Lo que se establece son las
características sobre las formas de producir y la calidad propia del
producto, es decir, combina trazabilidad, que asegura el camino que
hace la materia prima hasta que llega a la góndola, con calidad de
producción", explicó la funcionaria, quien admitió que se necesitan
más productores que vendan en el mercado interno para generar la
masa crítica que haga conocido el sello.
"La realidad es que los mercados externos siempre han sido muy
exigentes. El europeo quiere saber todo. El argentino está más
atrasado en eso." Como ejemplo, la funcionaria recuerda que sólo en
agosto de 2006 la ley estableció que los alimentos argentinos tienen
que traer su composición nutricional.
Fuente: Josefina Giglio.
Diario La Nación. Citado por Agrodiario, 11/02/2008
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