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Los ministros europeos de Agricultura acordaron en dicembre en
Bruselas una histórica reforma del sector del vino a partir de
agosto de 2008 destinada a enfrentar la competencia del Nuevo Mundo,
aunque la propuesta inicial de la Comisión Europea quedó diluida por
las exigencias de los grandes países productores.
El compromiso final, alcanzado tras tres días de duras negociaciones
bajo presidencia portuguesa de la UE, mantiene los principales
aspectos de la propuesta de Bruselas (arranque de viñedos,
liberalización de derechos de plantación, final del sistema de
destilación de crisis) pero incluye importantes concesiones tanto
financieras como de períodos de transición.
"No hemos obtenido todo lo que deseábamos, pero aun así hemos
conseguido un acuerdo equilibrado. Espero que los Estados miembros
hagan un buen uso de los nuevos instrumentos", dijo la comisaria
europea de Agricultura, Mariann Fischer Boel, al referirse al
acuerdo logrado y las dificultades enfrentadas para negociar con los
tres grandes productores (Francia, Italia y España).
"En lugar de gastar una buena parte de nuestro presupuesto en
deshacernos de excedentes, podremos concentrarnos en enfrentarnos a
nuestros competidores y en recuperar cuotas de mercado", agregó
Fischer Boel.
En efecto, el principal objetivo de la reforma, la última que
quedaba por efectuar en la PAC (Política Agrícola Común) era
responder a la crisis que vive el sector, enfrentado a un exceso de
producción crónico y una disminución de las ventas como consecuencia
del avance de la competencia del Nuevo Mundo (Chile, Argentina,
Sudáfrica, California). Estos países han multiplicado sus
exportaciones mundiales en los últimos 25 años, ya que tienen
actualmente el 21,4% del mercado contra 1,7% a principios de los
'80, según un estudio de la Organización Internacional del Vino.
En ese marco, los ministros de la UE acordaron la desaparición
progresiva de medidas de intervención del mercado, por ejemplo
estableciendo un régimen voluntario de arranque de viñas de tres
años de duración para una superficie total de 175.000 hectáreas a
cambio de importantes compensaciones financieras. También se
eliminarán las ayudas a la destilación de crisis y de alcohol de
boca, con un período de transición de cuatro años, lo que permitirá
la utilización de esos fondos para la promoción de vinos en mercados
de terceros países, innovaciones o reestructuración y modernización
de viñedos y bodegas.
En uno de los puntos más controvertidos de la reforma, la
liberalización de los derechos de plantación, el acuerdo entre los
países y Bruselas establece su aplicación progresiva hacia 2015, con
la posibilidad de mantenerlos hasta el 2018 a escala nacional, en
lugar de la propuesta inicial de 2010.
Otra cuestión delicada, la "chaptalización" (agregado de azúcar para
elevar la graduación alcohólica que se práctica en Europa central),
que Bruselas quería eliminar seguirá estando permitida, aunque se
reducen los niveles máximos de azúcar y mosto que pueden añadirse.
Fuente: Suplemento Rural,
Diario de Río Negro. 22/12/2007
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